Post etiquetado ‘redes sociales’

2 noviembre, 2011

Un regalo desde México en Día de Muertos

El 2 de noviembre es el Día de Muertos y para el día de hoy quiero compartir una “Calaverita”* que dejó en el muro de Facebook nuestra amiga mexicana Guadalupe. Antes les cuento un poco sobre ella.

Su nombre es María Guadalupe Rangel González, es oriunda del Estado de Coahuila, en el norte de México. Ahora vive en la Cd. de México, D.F.  Tiene 33 años y recién en abril de este año fue diagnosticada con Lupus a causa de un bajo recuento plaquetario. Como para muchos de nosotros, los corticoides son parte importante de su tratamiento y como a muchos de nosotros también, eso le ha afectado sobre todo en su autoestima, dados los cambios que trae (¡ánimo, linda!).

Sin embargo, no se deja vencer: “Intento andar de buen ánimo, sigo mis tratamientos al pie de la letra, me alimento bien, y estoy rodeada de personas que me apoyan mucho y que junto conmigo han ido conociendo la enfermedad”, nos cuenta. Le envío un abrazo desde Santiago de Chile y agradezco que haya compartido con todos nosotros esta Calaverita*.

CALAVERITA PARA EL LUPUSCalacas

Este picaresco Lobo
que a muchas personas ataca,
mujeres principalmente,
pues le parecen más guapas.

Amigo de la Calaca
el Lupus dice que es
pero lo cierto es que guerra
éste siempre va a tener.

No se dieron cuenta
este par de cuates
(el Lupus y la Flaca)
que la gente, para atacarles
ahora ya se organizaba.

1 noviembre, 2011

Para los recién diagnosticados con Lupus

Lupus“Pues la verdad yo estaba aterrada cuando me dijeron que probablemente tenía lupus, porque no tenía ni idea de lo que era, pero me daba miedo por los síntomas que tenía. Pero ya estoy bien informada y ya no tengo miedo, sé que puedes tener una vida plena”, Kenia Espinoza, México.

Pregunté en Facebook cuándo había sido la primera vez en que escucharon hablar del Lupus y si en el momento en que les dieron el diagnóstico ya sabían lo que era. La mayoría contestó que no sabía nada de la enfermedad cuando les dijeron que la tenían, lo que, imagino, les debe haber causado mucha incertidumbre, miedo y dudas por montones. Es probable que muchos de nosotros también hayamos pasado un buen tiempo sin saber qué era lo que nos pasaba, por qué nos sentíamos mal o con algún diagnóstico diferente (en mi caso fue AR durante un año).

Para mí no fue una (tan) mala noticia, porque las otras opciones eran mucho peores, sin embargo, después de esa primera impresión viene todo el peso de darse cuenta de que tendremos que vivir con la enfermedad día a día, que recién ahí empieza la lucha.

Si hace poco te diagnosticaron con Lupus, te dejo unos tips que podrán ayudarte en esta primera etapa, que debe ser una de las más complicadas:

  • Lo primero es respirar profundo. Empieza un largo camino que puede tomar direcciones impensadas. No termina la vida, empieza una nueva, esto ya lo había dicho antes pero vale la pena recordarlo porque a veces hay médicos que no son muy alentadores para decir qué es lo que se nos viene. Es importante que sepas que cada Lupus es diferente y que tu historia es única (no falta quien te dice que te morirás en X tiempo o que conoce a alguien que está muy mal o que está muy bien). Para todos es distinto, vive tu historia como lo que es, una aventura única y de la que seguro aprenderás muchas cosas.
  • Infórmate lo que más puedas. Cada día aprenderás algo nuevo sobre la enfermedad y es esencial que aprendas a reconocer sus signos, para que tú seas la primera persona en darte cuenta de lo que anda mal y lo que anda bien contigo. No siempre los médicos te dicen todo lo que tienes que saber y también se debe a que hay muchos síntomas posibles y variaciones entre cada paciente. Tampoco es la idea que busques en Internet y creas que todo lo que encuentres te va a pasar a ti, pero sí que tengas la capacidad de atribuir síntomas a tu Lupus y notar si puede venir una crisis o no.
  • Conoce a otros pacientes. Es muy rico compartir experiencias y no hay nadie que pueda comprendernos tan bien como otro lúpico. A veces nos frustramos porque nuestro entorno aunque lo intente, no logra entender lo que nos sucede. Ahora es mucho más sencillo, gracias a las redes sociales, encontrar apoyo, pedir consejo, comparar lo que nos sucede y hablar con personas que ya pasaron por lo que te está afectando ahora. Y ver que es posible sobreponerse. Te invito a ser amigo de “Con o sin Lupus” en Facebook y a que busques las agrupaciones de lúpicos de tu país o ciudad ;)
  • Sigue tu tratamiento y controles. Esta es como una especie de ley divina del Lupus. Si te tomas los remedios todos los días, sin falta, si vas a tus citas médicas, si te haces los exámenes de control, hay más posibilidades de que la enfermedad sea más llevadera. No para todos es igual la respuesta ante un mismo tratamiento, pero es demasiado importante que no lo dejes por tu propia cuenta, no puedes descuidarte y si te sientes bien, ese tampoco es motivo para dejar de controlarte o tomar los medicamentos (podría tener pésimas consecuencias, me pasó).
  • Tómalo como una oportunidad. Te vas a hacer más fuerte, vas a crecer, valorarás la vida de otra forma y si te animas, conocerás gente hermosa. Un abrazo desde acá, muy fuerte (pero que no duela si estás adolorido/a) y ya sabes, somos muuuchos y nunca nunca estarás solo :)
6 octubre, 2011

Sin y con Lupus

Sin y con Lupus

Esa soy yo, SIN y CON Lupus

Hace unos días en el Facebook “Mi hija mi Lupus” de Carolina, me encontré con la propuesta de enviar fotos antes y después del Lupus para armar un video. Podían enviarse por separado o hacer una sola imagen doble donde se viera la diferencia. Ya sabemos que cambiamos, sea por las lesiones en la piel o por los tratamientos, en especial por los benditos/malditos corticoides, y estos cambios muchas veces son una de las partes más difíciles de la enfermedad.

La verdad es que yo había mirado rapidito fotos mías de antes junto con las de ahora y no me atrevía mucho a observarlas con detención, porque me daba susto ver todo lo que he cambiado, todo lo irreconocible que me encuentro y que me doliera. De todos modos me duele cuando me veo al espejo no para arreglarme y salir a la calle regiaestupenda (ja) como antes, sino cuando me miro para ver si tengo algo raro en la cara, si tengo los ojos muy hinchados, muy peluda, si se me ha caído mucho el pelo… en fin. Y al final uno trata de quedar lo más normal posible y no lo más linda posible. Y la pugna con el espejo es diaria, porque te recuerda lo que eres (y uno pone el ingrediente de recordar lo que fuiste).

Así que me atreví y pegué dos fotos mías. Una del 2009, cuando aún no me diagnosticaban el LES, y otra de hace unas semanas. Yo encontré la diferencia y seguro todos los que la vieron también. La subí al Facebook de “Con o sin Lupus” y la verdad es que me encontré con una gran cantidad de comentarios muy hermosos. Mucho apoyo, mucho cariño y mucha verdad también en ellos. Les quiero compartir algunos que sé que les darán más sonrisas que disgustos a la hora de verse al espejo, muchas gracias a todos por sus palabras.

Sabemos que es complicado, pero ante todo, seguimos siendo las mismas personas y muchas veces mejores, más valientes. ¡Vamos, vamos! Día a día, tratar de seguir sonriendo :)

Comentarios Facebook

Muchas gracias por sus lindos comentarios a todos los que escribieron en el Facebook.

14 septiembre, 2011

Con o sin Lupus en Facebook

Sea amigo de Con o sin Lupus en Facebook

¿Seamos amiguis?

¡Hola! Antenoche me apliqué y creé una cuenta de Facebook para el blog, con la idea de tener más contacto, compartir enlaces, eventos relacionados y que más personas con Lupus nos vayamos conociendo.

Estaré muy contenta de agregarlos, así que los espero y como siempre, les agradezco la compañía :)

www.facebook.com/conosinlupus el Facebook más buena ondi del mundo entero (broma).

6 agosto, 2011

La historia de mi dedo (parte 6)

Disculpen la tardanza, había estado un poco (muy) desterrada de mi casa.

Familia en aislamiento.

Mi hermosa familia se hace fotografiar por mí desde la cama en los días del aislamiento: tía Eli, mamá, papá y tía Irene.

Ese fin de semana pasó triste y aburrido como varios otros que vendrían. Para adelantar me tomaron radiografías de tórax y en el pie otra vez. Además me hicieron el primer scanner en mi pie derecho para ver cuál era el avance de la infección. Me cambiaron el antibiótico a vancomicina pero después de unos días tuvieron que suspendérmelo porque tuve una reaccion alérgica que me dejó con animal print en el pecho y los brazos, no me acuerdo a cuál me lo cambiaron.

No tengo muchas ganas de hablar del sentido de soledad, de la tristeza que aparece en esos momentos. La incertidumbre era tan triste, me ponía a llorar y quería pelearme con todos. Además me aislaron porque mi recuento de leucocitos era bajísimo: estaba con neutropenia y en la noche me ponían una inyección en la guatita para propiciar su proliferación. La primera vez, que creo que fue la noche del sábado la enfermera se equivocó y llevó la ampolla directo del refri a la jeringa y cuando el líquido entró por mi abdomen ni les cuento el dolor. Después supimos que tendrían que haber dejado el medicamento afuera un rato para que estuviera a temperatura ambiente y así lo hicieron. Un dolor menos.

Los días de aislamiento fueron especialmente penosos para mí. Todos podían ir a verme, pero nadie podía tocarme. Bueno, no todos podían verme. Mi familia y mi mejor amigo, que inventamos que era mi pololo para que lo dejaran entrar. En realidad había sido mi pololo antes y nos moríamos de pena de haber terminado así, conversando en una sala de hospital, apartados. Qué habría querido más yo que alguien como él o como mis papás me pudieran tomar la mano, hacerme cariño en el pelo, pero no; tenían que sentarse más o menos lejos, ponerse mascarillas y así hablar. En la puerta de mi habitación pegaron un papel: AISLAMIENTO POR INMUNOSUPRESIÓN o algo así. Estaba oficialmente separada del mundo y ni siquiera podía mirar por la ventana.

Ese fin de semana fue la Pequeña Gigante y lo vi por la tele. Con mi amigo la vez anterior salimos a verla todos los días y ahora estábamos encerrados y nadie podía acercárseme. A todos los quería más que nunca, ahora que no podía abrazarme con nadie. Abajo mi dedo dolía, el pie se hinchaba, se enrojecía y un camino negro iba desde el dedo a mi tobillo. No sabía lo que tenía y era como morirse todos los días un poco más, era estar a punto de morirse porque si hubiera entrado una ráfaga de viento habría acabado con los pocos leucocitos que me iban quedando.

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