Post etiquetado ‘enfermedades crónicas’

13 julio, 2011

Guía de viaje si tienes Lupus (u otra enfermedad crónica)

Yo en Torres del Paine

Un día estaba en Torres del Paine y al otro día me dio Lupus, así mismo ocurrió.

Antes de enfermarme una de las cosas que más me gustaba hacer era viajar, salir de paseo, aunque fueran fines de semana a la playa, pero cambiar de aire y conocer lugares de vez en cuando. De hecho, mi crisis rotunda de Lupus comenzó en Punta Arenas durante uno de estos viajes.

Pasado mañana salgo de vacaciones y nos vamos por unos días a Puerto Varas con mi pololo. Y tal como han cambiado mil cosas en mi vida diaria, ahora también es necesario que cambie mi preparación antes de dejar la casa, aunque no sean muchos días los que pase fuera.

Les dejo a continuación algunos datos y recomendaciones que considero importantes antes de irnos de viaje, para evitar momentos desagradables:

  • Medicamentos: OBVIO. Llevar todas las dosis necesarias para los días en que estaremos de viaje y si es posible, llevar para un par de días más. Ya me estoy imaginando que el volcán Puyehue tira sus cenizas, se nos retrasa el vuelo de regreso y me quedo sin remedios por allá lejos. Hay que evitar ese imprevisto. También vale llevar lo típico: parches curita, paracetamol y por qué no, un termómetro (tenemos que estar pendientes de las fiebres).
  • Recetas y certificados: Puede ser necesario. El año pasado salí del país y además de los remedios extra, llevé mi Epicrisis y una copia de la receta de mis medicamentos, esto porque si el viaje es extendido y el tratamiento es intenso, andaremos con muchos remedios y si en las aduanas nos preguntan por qué, el asunto estará arreglado. “No soy traficante, tengo lupus”, jajajaja.
  • Bloqueador: Muchos de nosotros no podemos vivir sin él y aunque vayamos a lugares que no sean playas, es imprescindible. De hecho, una de las causas que consideraron los doctores en la activación de mi LES fue alta radiación ultravioleta que hay en la Patagonia, donde yo anduve de viaje como por dos semanas antes de enfermar.
  • Anteojos de sol: La misma onda del ítem anterior, que los ojos no sufran, yo siento que me he vuelto una vampira; incluso en esta época, los días en que sale un poco el sol, me molesta.
  • La ropa adecuada: Gracias al gentil auspicio de mi tía Elita, para este viaje al sur cuento con una de esas parkas caras pero con la que no tentaré al destino pasando frío ni empapándome en la lluvia. Me tejí un gorro de lana, el Esteban me regaló unos mitones y nunca nunca abandono las bufandas. Y en caso de ir a lugares calurosos, andar fresquita pero no mostrando tanto para cuidarse del sol.
  • Servicios de urgencia: Ok, uno quiere pasarlo bien, pero hay que estar pendientes. Saber más o menos dónde ir si nos pasa algo, nos sentimos mal, tenemos alguna emergencia. Si tienen seguros de salud o prestadores preferenciales por Isapre, averiguar si hay en la región que visitemos y dónde es. Al salir del país, ver si esos seguros de salud para viaje nos cubrirán (por el asunto de las preexistencias).
  • Compañía: Ojalá no viajemos solos. Yo me hice la chora y vividora cuando me fui al Fin del Mundo, jamás me imaginé que el último día apenas me iba a poder levantar de la cama, que iba a tener un pie inutilizado y que iba a terminar en la Posta de Punta Arenas con fiebre de 39° y con un médico muy desatinado que no me ayudó mucho. Tuve mucho susto y siempre pienso que menos mal que fue el último día, no quisiera imaginar lo que habría sido enfermarme en Ushuaia, demasiaado lejos de mi casa y COMPLETAMENTE SOLA.
  • Potenciales peligros: Averiguar si además del clima, hay otra cosa que pueda afectarnos en el lugar de destino, ya sean infecciones, alimentos, picaduras de insectos, calidad del agua o las condiciones de higiene.
  • Equipaje cómodo: Llevar lo justo y lo necesario, no queremos cansarnos acarreando lo que podríamos haber dejado en la casa, ¿no? Igual el secador de pelo yo lo llevo, para no salir al aire con el pelo mojado y evitar resfríos… y claro, prefiero llevar dos pares de zapatillas para caminar sin dolor a echar zapatos más elegantes que no usaré.

Si salen de casa ojalá les sirvan estos datos. Y si se les ocurren otros, compártanlos en los comentarios, tal vez se me olvidó algo y me puedan ayudar. Y por supuesto ayudar a los otros pacientes crónicos que pasan por aquí.

11 julio, 2011

Afiche Lupus al plan AUGE

¡Hola! Hice este afiche con mis escasas aptitudes gráficas para hacer un poquito de campaña para que el Lupus entre al plan AUGE y todos los pacientes y enfermos tengamos una mejor cobertura y acceso garantizado a tratamiento.

Usé esa carita porque con mi pololo me “dibujamos” así cuando chateamos, con los ojos chinitos y los cachetitos inflados por los corticoides, jajajaja. Y sí, se parece a mí cuando ando lupelienta.

Y puse “queremos sentirnos bien” por eso ¡Porque queremos sentirnos bien! Si les gusta el monito, pueden usarlo donde quieran, se agradece de todo corazón cualquier tipo de difusión y ayuda.

Les recuerdo que si tienen Lupus es muy importante que se inscriban en el Catastro Nacional que lleva la Agrupación Lupus Chile, ya que el Ministerio de Salud necesita conocer la incidencia concreta de la enfermedad en el país. Otra cosa, en Facebook participen del grupo de la Agrupación, es una comunidad muy bonita y siempre acogedora. Les mando abrazos.

Lupus al AUGE

Lupus al AUGE

6 julio, 2011

Entrevista sobre Fibromialgia en Cooperativa

Dra. Lilian Soto

Dra. Lilian Soto (la foto es de Cooperativa.cl)

La semana pasada mi reumatóloga, la doctora Lilian Soto del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, fue entrevistada en la Radio Cooperativa. No habló de Lupus, sino sobre la Fibromialgia, que muchas veces es un mal que llega de la mano con el LES y que a pesar de que podamos experimentar los síntomas, es muy difícil de diagnosticar, más aún cuando ya estamos llenos de dolores.

Les quería dejar el video o el audio, pero no me funcionó en ningún navegador (un saludo para los que trabajan en Cooperativa.cl y pasan por aquí, mis ex compañeros de trabajo y algo más, jajajaja), pero aquí tienen el link y me robé la fotito de la doc para amenizar la entrada. Es interesante ya que da luces sobre cómo identificar la enfermedad y descartar que sea otra cosa y, sobre todo, no pasarse meses o años de médico en médico sin tener un diagnóstico.

Seguro por acá también pasarán personas que ya saben lo que es que de pronto se te acaben las pilas, que te duela todo, tener esa sensación de malestar corporal como cuando te vas a resfriar (pero sin resfriarte y a veces por ratos), que te moleste hasta la ropa que te pones o estar muy tapado en la cama, dolor en la espalda que no es postural, etc. Bueno, eso podría ser “fibro”, asociada o no a otras enfermedades, como es el Lupus y como es difícil asegurar que lo sea, es bueno difundir la enfermedad también, para que se conozca más. Y además porque siempre es positivo que enfermedades como las nuestras tengan cobertura en los medios de comunicación.

21 junio, 2011

El descanso extra

Flojeando con mi hermano.

Flojeando con mi hermano.

Hoy (lunes) en Tobalaba a la vuelta del trabajo se desocupó el asiento que quedaba justo al frente mío. Siempre pienso unos segundos antes de sentarme. Miré si había alguien más necesitado que yo (y no) y me senté. En Los Leones subió una de aquellas señoras llenas de bolsas de compras y me las puso encima de forma muy impertinente. Pensé que debería tirarle yo encima mi ficha clínica, pero como no la ando trayendo (por aparatosa e innecesaria) preferí no hacerme problema y seguí escuchando música. Me doy mi oportunidad de descansar, de estresarme menos cada vez que puedo, por eso si me puedo sentar lo hago, porque sé que me hace bien. La lata es que te ven joven y creen que una está regia estupenda entonces te buscan pelea.

Siempre pienso y comento que una debería andar con un letrero: “TENGO LUPUS, NECESITO DESCANSO EXTRA”, pero en realidad ni siquiera podría ilusionarme con que me den el asiento, si ni cuando vamos con la Dani y su guatita embarazada nos pescan mucho. Hasta hemos tenido polémicas porque nadie le quiere dar el asiento y la gente es tan buena para hacerse la tonta. Creo que tendría yo que andar con un bastón y ni eso. De hecho una vez subiéndome en la mañana una señora con un bastón deliberadamente me lo puso encima de mi dedito (sí, de mi dedito mutilado) y vi animales de todos los colores. Pensé: “Ya no hay ni solidaridad ni entre cojos”. Pero claro, que me falta un pedazo tampoco se me nota.

Siempre es complicada la enfermedad invisible, porque hay que pasarse explicando y en general la gente no cree o no comprende que tengas menos energía, que te atontes, que realmente es un problema estar al sol o pasar frío o que simplemente antes no eras así. Ojalá el mundo entendiera que quisiera venirme sentada a la casa en el metro, pero como es tan complicado, me comprometí a darme el descanso extra yo sola y todos los días me echo en la cama a dormir o simplemente a descansar una media hora. De verdad sirve. Después estoy más despejada y elijo entre alguna actividad doméstica y alguna actividad de esparcimiento, como escribir, tocar y cantar, leer o tejer.

Antes elegía todas las cosas, ahora me tomo mi tiempo y voy dosificando las cosas por hacer a lo largo de la semana y ¿saben qué? Igual es rico. No es el ritmo que llevaba antes pero hoy me pasó que a las nueve ya tenía lavada casi toda la loza (mañana sigo), lista la cena y el almuerzo para mañana, entonces me pude venir a acostar un rato y pensar en lo que iba a escribir. Y ahora escribo y mi día ha terminado… y de verdad ya siento que me toca descansar. Buenas noches :)

13 junio, 2011

La maternidad (alguna vez, ahora no)

Dulce y tierno.

Dulce y tierno, como un Cabbage Patch Kid (siempre quise uno y ni de casualidad me lo regalaron).

Hace unos meses mi suegra me llamó por teléfono para preguntarme “Si con esto del lupus, de tu enfermedad, ¿tú puedes tener hijos? Porque yo quiero nietos, hartos nietos”, con la ese bien marcada. Descontando su escasa ubicuidad, tragué saliva, tomé aire y le contesté: “Eh, sí, pero no en este momento, porque los remedios que tomo y en la cantidad que los tomo son muy tóxicos, entonces le harían mal a la guagua y podría salir mal o morirse, pero en unos años, con el tratamiento más bajo y planificándolo, sí”. Feo, simple y claro. Por cierto, insistió: “Ah, pero no es que no puedas tener hijos”. “No, sí puedo tener hijos”, terminé.

Puedo tener hijos, y poder tener hijos en esta situación es bueno y malo. Bueno, porque puedo tenerlos. Malo, porque tengo que cuidarme demasiado para no tenerlos. De verdad ahora con un embarazo las cosas se pondrían negras. Y quién quiere MÁS problemas.

No era la primera vez que me ponía a pensar en eso. Cuando me iban a operar el pie para sacarme la infección del hueso, en el quirófano mismo, la anestesista me empezó a preguntar por qué la osteomielitis. Resumí. Cuando dije “lupus” me interrumpe y me dice: “¿Has tenido abortos?” “¿Ah?”, me quedé ultra metida. “Que si has tenido perdidas, muchas niñas que tienen lupus tienen pérdidas seguidas, abortos espontáneos”, lo dijo la anestesista, sin anestesia (cuec). Yo no tenía idea de eso; con todas las cosas que ya me habían pasado, nadie me había contado que quizás podría perder hijos sistemáticamente.

Mirando mi montón de exámenes después descubrí que no iba a ser el caso porque los anticuerpos antifosfolípidos eran negativos. Menos mal. Después vino la biopsia, mi nefasta nefropatía lúpica tipo IV y tenía que empezar el tratamiento con el Micofenolato Mofetilo (alabado sea). Me acuerdo de la pregunta de la dra. Ebner, o más bien, de su exigencia antes de comenzar con el Mico: “Tamara, nos tienes que asegurar, tienes que estar segura de que no estás embarazada”. No estaba, así que ¡adelante Micofenolato! Y de ahí en más, prohibición absoluta de embarazarse.

Una libertad menos. No debo tomar sol, no debo comer sal, no debo tener hijos. Y como es usual, cuando te prohiben algo, comienzas al menos a fijarte en ello, porque hasta antes de este tiempo, y también imagino que por una cuestión de edad, no me había puesto a pensar en la maternidad. Ahora creo que se ha vuelto algo importante, porque debo preocuparme a priori por los hijos que no tengo, por los hijos que tengo vetados, para que no vengan todavía. Aunque no los quiero ahora, me di cuenta de que sí los quiero, quiero tener hijos.

En la actitud de “reír para no llorar”, con mi pareja hacemos bromas sobre las guaguas que no tenemos. Hablamos de “pulpito” cuando tocamos el tema de la descendencia y bueno, ya sabemos que no es ni de cerca un tema actual, lo que claro, también nos causa alivio porque de todos modos no tendríamos hijos, aunque a la vez es trabajo y preocupación porque hay que evitarlo a toda costa. De hecho (esta parte es curiosa, así que pónganle ojo), una señora con la que hace un par de años “me veo la suerte” vaticinó dos hijos, pero en cuatro o cinco años más, lo que dada mi condición me pareció razonable, probable y apropiado (cabe destacar que la señora desde hace 2 años que le viene apuntando a mi vida, lupus incluido).

Entonces igual me pongo a pensar en cómo irán a ser y aunque todo el mundo lo dice siempre y seguro todo el mundo lo quiere, yo quiero que mis hijos salgan sanos. “Que salgan sanitos”, como se diría, jajaja, pero lo siento de corazón. Que salgan guapos o brillantes, de verdad, me parece secundario (supongan que antes no pensaba eso con tanta tranquilidad). Primero que todo, que salgan y que salgan bien. Deditos completos, carita completa, todos los órganos y en su lugar (y buenos, yo los tengo en mi lugar pero algunos bien para la historia). Y ojalá que sean simpáticos, graciosos y risueñitos, eso sí me gustaría. Amorositos.

Así que por ahora, esperar que pase el tiempo, que el tratamiento siga dando resultados y que alguna vez, si me decido a tenerlos, pueda tener la real opción de tenerlos y no pasarlo tan mal en el embarazo (que una cosa va a ser concebirlo y la otra mantenerlo bien dentro de mi pequeño y enclenque organismo). Igual estoy dispuesta a pasarlo no tan bien durante unos meses. Creo que la recompensa es más que suficiente… me imagino…

Nota: Como voy diciendo términos raros, voy a armar una página lo antes posible con un “Glosario lúpico”, donde los iré explicando de la manera más clara posible. Saludos y muchas gracias por todas las visitas, mails y comentarios, ha sido muy gratificante.

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