20 febrero, 2012

Efectos secundarios de los medicamentos: Síndrome de Cushing

Cushing

Esta es la representación artística del Síndrome de Cushing según mi hermano.

Ahora comienzan los posts en que podremos hacer catarsis colectiva contra los corticoides. Y para eso quiero empezar con lo más evidente y muchas veces lo más molesto para la autoestima: el Síndrome de Cushing.

Cuando me recetaron corticoides mi mayor horror fue pensar en que mi cara se iba a hinchar y entonces me dijeron: “Va a ser solo durante un tiempo, cuando te bajen la dosis vas a volver a ser la misma, pero debes tener paciencia”. Paciencia, es difícil. Aún tengo dosis altas para mi cuerpecito pequeño, a dos años de mi diagnóstico y con la enfermedad bajo control, los corticoides me siguen penando, pero el Cushing está en rotunda retirada.

Tomando Medrol (metilprednisolona), que tiene muchos menos efectos secundarios que la prednisona, aumenté 6 kilos y medio en todo este tiempo. Ustedes dirán que es poco pero solía ser tan flaca que fue notorio y a quienes conocen cómo funciona el Cushing ya saben a dónde se van todos esos kilos: a la cara y a la panza. Felizmente ya llevo 2 kilos y medio menos desde enero, cuando inicié mi campaña: ¡Chao Cushing! (la del año pasado era Chao Lupus y cumplí mi meta en noviembre).

¿Por qué nos hinchamos? ¿Por qué nos llenamos de líquido? El Síndrome de Cushing es el exceso de la hormona cortisol, de la que ya hablé en el artículo pasado, la que provoca, entre otras cosas, retención de líquidos. Y si para las mujeres normales y sanitas esto puede ser un problema, para nosotras es una pesadilla. Así es como quedamos con la famosa “cara de luna llena”  y con una guatita que de linda no tiene nada (hasta me dieron el asiento en el metro por embarazada… me enrabié pero me senté igual, jajajaja).

Pero esas no son las únicas manifestaciones del síndrome de Cushing, a continuación se repasan todas:

  • Cara redonda, llena y a veces enrojecida (cara de luna).
  • Obesidad central, es decir en la zona del vientre, mientras las piernas y brazos quedan iguales.
  • Acné
  • Estrías de color púrpura, más profundas y anchas que las normales, que se producen por adelgazamiento de la piel.
  • Piel propensa a sufrir moretones (hematomas) con facilidad
  • Osteoporosis, los huesos se adelgazan, pudiendo producirse fracturas con mayor facilidad
  • Pérdida del tono muscular, o sea, quedamos fofitas
  • Crecimiento de vello donde antes no había: pecho, cara, cuello, abdomen
  • Ciclo menstrual irregular o amenorrea (no hay ciclo menstrual) en mujeres
  • Impotencia en hombres
  • Dolores de espalda y de cabeza
  • Hipertensión por la retención del sodio
  • Sed y aumento de la orina
  • “Joroba de búfalo” en la espalda por acumulación de grasa entre los hombros
  • Aumento de peso
  • Irritabilidad, ansiedad, baja autoestima, depresión

¿Algo más? Ay, espero que no se me haya pasado nada pero supongo que con eso ya tenemos bastante de qué quejarnos. Es cierto, el Cushing es un maldito y en mi caso tuve casi todos los síntomas. Ahora me quedan unos cuantos kilos, un restito de esa panza, que ya no parece de alien panzón sino la de una mujer, algo de mejillas extra pero casi nada, unas estrías del terror y unos pelos que antes no existían (pero ya se han ido solos en su mayoría).

Hay muchas personas que llegan al blog buscando cómo bajar la hinchazón del rostro, cómo combatir la retención de líquidos. Amigas, lamento decirles que no hay mucho por hacer. Solo un par de consejos: mucha agua y la menor cantidad de sal posible (y de alimentos altos en sodio, no olviden leer las etiquetas) y apenas puedan, realizar actividad física. Estoy caminando diariamente un par de kilómetros desde enero y estoy teniendo excelentes resultados, además del baile, pero puedo comprender que no todas se encuentran tan bien como para forzarse a hacer ejercicio. Entonces de verdad hay que tener paciencia… llegará el día en que las dosis empezarán a bajar, se sentirán mejor y podrán empezar a trabajar en su propio “¡Chao Cushing!” ¡Palabra de Lúpica!

Y ahora si se quieren quejar contra el maldito Cushing, ¡adelante!!  

17 febrero, 2012

Qué son los corticoides

Prednisona

Esto es la Prednisona (y esta debe ser la imagen más fome y horrible que he usado, jajaja, además obviamente no la entiendo).

Iba a hablar del Cushing, pero pienso que es mejor ordenarnos (ordenarme yo en realidad) y antes de hablar de las consecuencias de los corticoides, es conveniente explicar cuál es su mecanismo de acción y por qué nos ayudan en el control del Lupus, así como también en muchas otras enfermedades.

Los corticoides son medicamentos que actúan tal como lo hacen las hormonas que normalmente regulan el estrés causado por enfermedades y traumatismos. Lo que hacen es disminuir la inflamación y como ya sabemos el Lupus activo es básicamente un organismo inflamado por causa de la reacción autoinmune.

De forma natural estas hormonas, también llamadas glucocorticoides y que son parte de los esteroides, se producen en las glándulas suprarrenales, ubicadas, como su nombre lo dice, en la parte superior de los riñones. Además de regular la inflamación tienen efecto sobre el sistema inmune… así en la buena onda les llamaría las “hormonas de la calma” porque apaciguan al organismo, trabajan en la regulación de la homeostasis (el equilibrio de nuestro cuerpo).

Entonces si nuestra enfermedad está activa necesitamos algo que apacigüe, que le baje las revoluciones a nuestro loco sistema inmune. Y si el cortisol que genera normalmente nuestro cuerpo no es suficiente pues hay que darle más, lo que se logra con nuestras hermosas pastillitas de corticoides. La más famosa y económica: la prednisona. Otras, más costosas y con menos efectos secundarios: la metilprednisolona (mi compañero Medrol) y el deflazacort (Dezartal, Azacortid). También puede suministrarse vía intravenosa, como la hidrocortisona, por ejemplo.

Dependiendo de la agresividad de la enfermedad son las dosis. Ni les cuento con la que empecé y si les digo con la que estoy ahora aún la encontrarían alta, pero me ha valido la pena (y me han causado más de una pena los efectos secundarios, de los que ya hablaré). Y aunque mi Lupus esté controlado, no es cosa de abandonar estos medicamentos de un día para otro. Por cada cuarto de pastilla que me retiran, mi vida es una fiesta, sí. La vida pasa como una Teletón en que el cómputo va en reversa, en que si me restan 4 mg logro sentirme un poquito más libre, como si estuviera logrando mi meta.

¿Por qué no se pueden dejar de un día para otro? Como los corticoides hacen lo mismo que las hormonas que el cuerpo produce normalmente para lograr su equilibrio, cuando el organismo reconoce que hay otra fuente de cortisol, pues deja de producirlo. Entonces si lo abandonamos de golpe, nos quedamos sin la hormona y el equilibrio se va a la cresta, así de simple. Por eso las bajas en las dosis son paulatinas y deben ir acompañadas de exámenes periódicos para saber si el equilibrio sigue o no. ¿Qué tal? Simpáticos los corticoides, ¿cierto?

Ahora, esa es la parte linda, y sí que es lindísima, porque en corto tiempo tienen efectos maravillosos, pronto podemos notar cómo nos sentimos mejor. Son buenos, su acción es buena, pero en exceso y en altas dosis durante un tiempo prolongado traen una serie de efectos secundarios nada nada deseables. Estos los revisaremos con detención, pero por ahora quedémonos con el lado amable de estos medicamentos. Pueden también administrarse en diferentes presentaciones, como por ejemplo, una cremita para alergias de la piel o como inhaladores para el asma.

Se usan en los casos severos de alergia también y si queremos seguir viendo el lado positivo, si usted antes de consumirlos se lo sufría todo con el polen en primavera, es probable que si está con una buena dosis de ellos sin darse cuenta se haya olvidado de esa alergia.

Pensando en cosas buenas, positivas de los corticoides (después habrá varios posts para maldecirlos y pelarlos), ¿han sido efectivos en tu tratamiento contra el Lupus? ¿Han actuado con rapidez? ¿Cuál tomas?  

15 febrero, 2012

Flannery O’Connor y la oportunidad de tener Lupus

Flannery O'Connor

Flannery O'Connor, una mujer digna sobre sus bastones, como ud. o como yo.

Flannery O’Connor fue una escritora estadounidense, que murió por causa del Lupus a los 39 años de edad. La literatura gringa nunca ha sido mi favorita, pero cuando supe que ella existía, me fui a buscarla y me atrapó.

Fue diagnosticada con LES en 1952, a los 27 años, después de que un primer médico le dijera que tenía Artritis Reumatoide (a quién no le ha pasado, ah). Leí un ensayo que decía que cuando supo esto, solo le quedó pensar que la enfermedad que tenía iba a matarla en algún momento. Y a partir de ese diagnóstico ella vio su mal como una oportunidad, una oportunidad para escribir y escribir mejor, poder ver con otros ojos.

Leía todo esto, veía sus fotografías con bastones mientras vivía en el campo de su madre, donde tuvo que retirarse ya que no podía seguir viviendo sola, y se me apretaba el pecho. Ayer mismo conversaba con un amigo sobre la escritura, sobre un profesor que cuando era chica me decía que cuando uno más triste estababa podía escribir las mejores cosas, pero le comentaba a mi amigo que a veces es como si te secaras. Y recordé las veces que he dicho que esta enfermedad me arrancó un pedazo del corazón para nunca más devolvérmelo, pero que me ha hecho florecer como nunca el trozo que me quedó dentro del pecho. Yo no me lancé a escribir sobre la enfermedad justo después del diagnóstico, sino un buen rato después, pero ha sido un aporte enorme a mi vida y a mi escritura, no lo puedo desconocer.

Entonces pensaba en la multiplicidad de miradas que obtenemos con la enfermedad. Está lo que pensamos, lo que sentimos con el corazón, lo que sentimos con el cuerpo, lo que decimos y lo que hacemos. Y formamos una imagen de lo que somos, de lo que somos desde que el Lupus nos ha herido y nos ha transformado. Nos cambia la vida y depende de nosotros lo que haremos con este cambio, tenemos que tener la fuerza interior incluso cuando no la tenemos en el cuerpo, para que este cambio valga la pena (y los dolores).

Una amiga de Flannery O’Connor decía que incluso sus mejores amigos “fallaban en reconocer la intensidad de su enfermedad mientras esta mujer valiente, positiva y muchas veces cómica luchaba contra su agobiante y asesina dolencia”. Varias veces me han dicho que cómo ando tan sonriente y haciendo ciertas bromas considerando lo que debo pasar, pero es una forma de ir manejando el día a día de ser enfermo crónico, te sientas mal o bien.

Ella incluso una vez dijo bien choriza en una entrevista que el Lupus no había afectado su literatura, porque escribía con su cabeza y no con sus pies (tenía dificultades para desplazarse, como pasa con muchos de nosotros), sin embargo, en momentos de mayor sinceridad dijo que sí había ampliado su forma de escribir… que le había dado más perspectivas y que incluso, cuando no puedes moverte no te queda más que escribir las historias que no puedes vivir. Y entonces ella veía el Lupus como una oportunidad.

Ella lo pasó mal y se fue por causa de la enfermedad. Pensaba en mi propia oportunidad y en las ocasiones en que ella incluso sintiéndose mejor no tuvo las energías suficientes como para escribir más de un par de horas al día (y en las horas en que yo teniendo la energía, simplemente no escribo). Tomaba corticoides y le realizaban transfusiones de sangre para su nefropatía, que fue lo que la mató finalmente. Y con todo, escribió y con o sin intención, llevó su Lupus a su literatura, con una mirada de única, que solo se puede tener cuando tu vida se trata de estar ahí, entre la vida y la muerte.

Todos vamos allá, es cierto, pero no a todos se lo dicen tan claro como a nosotros. Más de uno habrá tenido algún médico desubicado que te diga que te queda poco tiempo al momento de darte el diagnóstico. Yo no lo pensé en ese momento, pero lo he sentido, más de una vez. No quiero desanimarlos con esto, porque no es la idea, no es mi idea tampoco desanimarme, pero es ver, de nuevo, desde otro lado, la oportunidad en la enfermedad que nos tocó.

En mi caso, existe este blog, esta voluntad de escribir, de componer, de cantar… antes estaba pero era demasiado diferente. Y si bien ahora no siento ni de cerca el olorcito de la muerte, que sí lo sentí en algún momento, queda el rastro que me hace sentir que a cada decisión me juego la vida y cuando escribo acá o en cualquier parte estoy ahí, en el borde. Y no quiero perdérmelo, no quiero volver a sentir que desaproveché mi tiempo aquí. Así es como se me logra ver sonriente y lo sabemos, hay días en que cuesta mucho, pero hay que sobreponerse, por uno mismo y por el mundo que se nos ofrece.

Este quizás ha sido un post más enredado que la mayoría, pero necesitaba escribir y compartir con ustedes lo que sentí, que es que intentemos ver qué es lo positivo que podemos sacar de esta enfermedad. El don que a mí me dio fue el de disfrutar la vida, agrandar mi despedazado corazón para sacarle provecho y escribir, usar lo que sabía hacer en mi otra vida, para regalarlo y también regalármelo a mí.

¿Y a ti, qué te ha entregado el Lupus? ¿Sientes que te abrió nuevas perspectivas sobre la vida?

8 febrero, 2012

Síntomas y manifestaciones del Lupus 5: problemas en la piel

Atención: estas pequeñas guías de síntomas y manifestaciones del Lupus son solo de carácter informativo. Cualquier diagnóstico o tratamiento debe ser entregado por un médico (yo soy periodista). Y no olvides que para todos los pacientes el Lupus es distinto, así que no todos los síntomas necesariamente te van a pasar a ti.

 

Eritema malar

Ahí está el eritema malar. Puse a un hombre para que no se sientan apartados.

En esta ficha me referiré a las lesiones producidas en el Lupus Eritematoso Sistémico (LES) solamente, ya que más adelante revisaremos los casos de Lupus Eritematoso Discoide o Cutáneo.

¿Qué es? Son lesiones que aparecen en la piel producto de la respuesta autoinmune y que muchas veces son el signo que permite comenzar a sospechar de un Lupus a los médicos, puesto que es una de las señales más visibles de la enfermedad.

¿Qué partes del cuerpo afecta? Como tenemos piel por todas partes, puede ser en cualquier lado, no obstante, hay lugares que se ven afectados más a menudo, como por ejemplo, las mejillas, la boca y el cuero cabelludo.

¿Cómo lo podemos reconocer? La marca más característica del Lupus es el llamado “eritema malar”, que es una lesión con forma de alas de mariposa que aparece sobre la nariz y las mejillas. Por eso se nos dice “maripositas”. Puede ir desde un leve enrojecimiento a erupciones sobresalientes que se rompen y forman llagas.

En el caso del cuero cabelludo es muy importante fijarse en la caída del pelo. Si cae en mechones o en matas, hay que preocuparse. Vale decir que también hay caída producto de los medicamentos y puede ser diferente, por lo que es necesario hacer la distinción.

También pueden aparecer úlceras en la boca o en el interior de la nariz. Son blancas, redondeadas, con un borde rojizo y no duelen.

¿Cuáles son los riesgos? En algunos casos estas lesiones se rompen, pudiendo infectarse. Si estamos bajo inmunosupresión ya sabemos que tenemos que cuidarnos mucho de las infecciones, ya que pueden empeorar con más facilidad que en las personas que no llevan este tipo de tratamientos. Además al cicatrizar pueden quedar marcas :(

Con respecto a la caída del pelo, más que riesgos, vemos una consecuencia muy desgradable, especialmente para quienes somos mujeres… no queremos ser calvas, ¿cierto? Este síntoma del Lupus sobre todo es un golpe a la autoestima y vale considerarlo como algo muy importante.

¿Cómo puede evitarse o disminuir su efecto? Lo primero será evitar el sol ya que si el Lupus está activo y causando daño en la piel, somos más vulnerables a la fotosensibilidad, lo que también puede empeorar las lesiones.

Una vez más y como hemos visto en otras manifestaciones del LES, es esencial seguir esta recomendación: NO FUMAR. El humo del cigarro acentúa las lesiones en la piel y hace pésimo al Lupus en general.

¿Cuál es el tratamiento? Bloqueador solar 365 días del año (ya sé que es penca andar Hawaiian Closet por la vida, yo también lo vivo, pero es lo mejor a fin de cuentas). Seguir el tratamiento para controlar el Lupus y monitorear el estado de la enfermedad de manera constante. Si hay problemas en la piel, visitar a un Dermatólogo estaría súper (aunque parezca obvio nunca está de más decirlo).

Personalmente para la caída del pelo he ocupado Shampoo de Ortigas, que lo venden en cierta cadena de farmacias coludida (que jamás nombraré pero me pueden preguntar por interno si desean probar) y también en las homeopáticas. Ahora, no sé si sería de utilidad porque a mí se me cayó por los corticoides y no por el Lupus. En este caso ha sido todo un éxito y además ahora disfruto de la nueva cabellera ondulada que me salió.

No conozco mucho sobre cómo se pueden atenuar las marcas que pueden dejar las lesiones o cómo protegerse porque no he tenido mayores problemas en la piel… pero si alguien tiene algún consejo como siempre será muy bienvenido. Un abrazo y disculpen la tardanza, estoy haciendo diez mil cosas en lo cotidiano.

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