No quisiera ser la desordenada de la clase porque jamás lo he sido, pero sí siempre he sido la preguntona y a todo lo que me han dicho que no puedo hacer por mi enfermedad, he inquirido: “¿Y por qué no?” Sobre todo porque me diagnosticaron relativamente joven y para mí este preciado lobo se me presentó como una oportunidad para aprender a disfrutar la vida y no como lo contrario. No me iba a someter a sus exigencias sino que él iba a tener que saber seguir el ritmo de mi nueva y enérgica voluntad (soy chora y qué tanto, aunque muy respetuosa de mi Lupus, se sabe).
Así fue que recordé que cuando volví del hospital en marzo del 2010 me puse a buscar información sobre los tatuajes. Quería una marca, una conmemoración de mi enfermedad, aunque heridas ya tengo y luego supe que mi Príncipe era el mejor símbolo. Entonces encontré una página donde aparecía la información que traduzco a continuación y que tiene como fuente la Lupus Foundation of America, que es fiable y que no querrá hacernos daño (siempre separo entre las fuentes que tienen algún interés creado y las que no, por ejemplo, las que quieren vendernos algo de las que no, jajaja).
“No hay problemas específicos que hayan sido asociados con tatuajes en pacientes con lupus. Considera el pequeño riesgo de infección con Hepatitis B y C. Ocasionalmente se ha sabido de pacientes lúpicos que han tenido una reacción a las tintas de los tatuajes pero esto es muy raro. Recuerda, si estás con un tratamiento inmunosupresor, esto puede aumentar las probabilidades de infección y de que sane de manera más lenta el área del tatuaje. Tal como con otros procedimientos, es mejor realizarlo cuando estés en remisión o en un estado leve de la enfermedad bien controlado. Consulta con tu médico antes de hacerte el tatuaje”.
Después de esta explicación, que a mí me satisface bastante y que considero bien criteriosa (pues deja en claro los riesgos y las precauciones que hay que tener), si tienen ganas de tatuarse, ya lo saben. Vayan donde sus docs y pregunten. Háganse exámenes y si están activos, mejor absténganse. En mi caso arrugué por la inmunosupresión monstruosa que tenía entonces y porque mi umbral del dolor es bajísimo (y no quería causarme sufrimiento extra, ya bastante hay con el LES). Ahora ya no está en mi mapa… con mi dedín y con unas estrías del terror que tengo por los cortis me basta y sobra.
Espero que quienes los prohibieron no se molesten y espero que comprendan que en el fondo (bien en el fondo) soy periodista y no puedo evitar escarbar en todo, jajajaja. Un abrazo y mucho juicio para quienes quieran hacerse un tatuaje. Y si se lo hacen, ¡que les quede bonito! ¡Y no se lo hagan en la feria artesa de la playa tampoco pos!
Les dejo el link de Cure4Lupus.org donde aparecen imágenes de muchos tatuajes lúpicos con las respectivas historias de quienes los llevan en su piel (en inglés).





“Pues la verdad yo estaba aterrada cuando me dijeron que probablemente tenía lupus, porque no tenía ni idea de lo que era, pero me daba miedo por los síntomas que tenía. Pero ya estoy bien informada y ya no tengo miedo, sé que puedes tener una vida plena”, Kenia Espinoza, México.